Una publicación que, gracias a la colaboración, convierte la biblioteca perdida de Ricardo Cases en un catálogo vivo de sus intereses, aprendizajes
Según la RAE, la palabra ‘catálogo’ es la «Relación ordenada y con descripciones individuales de un conjunto de cosas o personas relacionadas entre sí». Casi once meses atrás, el 29 de octubre de 2024, la lluvia golpeó con fuerza la provincia de Valencia —como ha vuelto a hacerlo estos días en los que sí sonaron las alarmas cuando tocaba—, llevándose entre tantas pérdidas la biblioteca de Ricardo Cases. Sus casi 800 libros, que habían acompañado su mirada y su manera de entender la fotografía, eran precisamente un catálogo vivo —si, esa biblioteca junto a su casa que os descubrimos con motivo de nuestro PRINT nº 15—de sus intereses, aprendizajes y obsesiones, una colección ordenada que ahora solo existe en la memoria.
Con el tiempo, algunos de aquellos volúmenes fueron apareciendo desperdigados por el barranco. Como escribe Luis López Navarro en el texto que apoya la obra, «cuando todo pasó, los ejemplares fueron apareciendo dispersos por el barranco, empapados y llenos de barro». Esa aparición le dio a Ricardo la oportunidad de abrirlos una última vez antes de que las páginas quedarán pegadas para siempre.



En ese gesto descubrió algo inesperado: «las imágenes fundamentales y perdurables de los maestros de la fotografía […] habían sido intervenidas libre e irreverentemente por una naturaleza que imponía su marca estilística: el caos». Allí donde antes había textos e imágenes cuidadosamente pensados, de pronto aparecía otro lenguaje, hecho de barro y azar, que obligaba a hablar de lo urgente: la pérdida, la fragilidad, lo incontrolable.
Sus casi 800 libros, que habían acompañado su mirada y su manera de entender la fotografía, eran precisamente un catálogo vivo de sus intereses, aprendizajes y obsesiones, una colección ordenada que ahora solo existe en la memoria.
Cada vez que despegaba dos páginas húmedas, las fotografías se mezclaban en combinaciones nuevas, forzadas por el accidente. Como apunta López Navarro, «todo aquel conocimiento adquirido y consolidado en papel, aquello que creíamos saber, había sido borrado, como tantas veces ocurre, por una ola de la vida».
Este Catálogo nace de ahí, de esa mezcla de desastre y hallazgo. No pretende devolver lo perdido, sino acompañar el inicio de una biblioteca distinta, marcada por la memoria del agua y del barro, y por la certeza de que lo que creemos firme puede desaparecer de un día para otro.




En ese proceso, Ricardo no ha estado solo. Este trabajo se ha levantado con la ayuda de quienes pusieron su saber y su generosidad: Gómez —que también estuvo muy afectado por la dana—, cuidando la encuadernación vista del libro; Arena Retouch, en el retoque; Luis López Navarro, con el texto; Federico Clavarino, en la traducción; Tipode Office, en el diseño gráfico; y Paula Álvarez, como asistente en diseño.
Nuestra imprenta, Impresum, junto con Gómez Encuadernaciones han hecho posible la producción de este libro, que convierte la biblioteca perdida en un autorretrato y que podréis encontrar en la mesa de Ricardo Cases este fin de semana en Recreo Book Fair.





