Novedades Casino nació de una intuición sencilla: convertir en oficio una curiosidad personal. Pablo Casino había estudiado Historia del Arte y Fotografía y, tras una etapa laboral en Bruselas que acabaría aportándole mucho más de lo que imaginaba, regresó a València con una idea que llevaba tiempo rondándole. Pasaba muchas horas buscando por internet libros, fotografías y material impreso que le interesaba y pensó que quizá a otras personas también les gustaría encontrar todo aquello reunido en una tienda. «Encontraba un montón de cosas interesantes y pensé: “Si me da tanto placer buscar esto quizá haya gente a la que le guste encontrarlo todo en una tienda”». Con tres mil euros para cubrir varios meses de alquiler en un pequeño local de la calle Bolsería, en pleno centro histórico de València, se lanzó a la aventura.

Hoy Novedades Casino se encuentra en la calle de Cádiz, 7 (L’Eixample, 46004 València), en pleno barrio de Ruzafa, un espacio donde conviven fotografías, postales, carteles y publicaciones difíciles de encontrar. Desde el principio la tienda ha sido algo más que un lugar de compraventa. Casino suele comparar lo que ocurre allí con sus clases de fotografía: «Voy enseñando, pasando páginas y contando cosas; es algo muy primario en realidad: enseñar y contar». La lógica del proyecto es sencilla y directa. «No entiendo muchas cosas del funcionamiento de los oficios y quizá por eso la tienda es lo más básico, en plan “¿de mayor qué hacer?”; pues tener una tienda y vender las cosas que me gustan en torno al papel y la fotografía».

No fue fácil encontrar el local adecuado y, cuando por fin lo consiguió, llegó la pandemia. Para evitar gastos decidió hacer un paréntesis y se aisló en una casa familiar en un pueblo de montaña. Durante esos meses siguió vendiendo por internet el abundante material que tenía almacenado y las ventas funcionaron razonablemente bien, pero la experiencia resultó demasiado solitaria. «Me resultaba muy aburrido hacer paquetes y mails; no había show ni eso tan divertido de que entre y salga gente de la tienda de manera inesperada». Ese movimiento constante de gente entrando, mirando y conversando es, para él, parte esencial del encanto de la tienda.

Después de ese paréntesis abrió un segundo local en la calle Azcárraga, «muy barato y muy bonito», aunque situado en una zona con menos tránsito. Aquella etapa terminó siendo un pequeño fracaso: el espacio era mayor, organizaba más actividades, pero vendía menos. El siguiente cambio lo llevó al corazón de Ruzafa. «Durante el primer día en el local de la calle Cádiz hice más caja que en un mes en el anterior». Allí comparte acera con La Seis Cuatro, el taller de encuadernación artesanal de Eva Mengual, amiga cercana que le avisó de que el local estaba disponible. «Sé que esta calle es un poco un espejismo dentro de la gentrificación; parece todavía bastante barrio, aunque dos calles más allá ya está todo imposible».

Quien entra en Novedades Casino puede comprar algo o simplemente quedarse un rato mirando y hablando. «Vitalmente me pago la salud mental con la tienda; si no la tuviera, la dosis de vida social que tendría que tener para socializar no me llegaría. Aquí se crea una burbuja en la que la gente entra a hablar de las cosas que más me gustan, que son las que tengo allí».

Su fascinación por la imagen impresa venía de antes. Durante su estancia en Bruselas frecuentaba los puestos de un rastro cercano al hotel donde trabajaba y pasaba horas revisando postales, libros antiguos y fotografías. Aquella distancia también le llevó a observar cómo se representaba España fuera del país. De ahí surgió Barespagnol, un proyecto en el que retrató los bares españoles que encontraba en la ciudad belga, lugares de encuentro para la comunidad emigrante. «Parecía el decorado de una película, con un casting de gente, con sus peinados, sus caras y sus conversaciones». El libro, publicado años después, obtuvo en 2017 el Premio PHOTOESPAÑA al mejor libro de fotografía.

En su trabajo fotográfico aparece a menudo la relación entre los lugares y la identidad. En Voramar retrató escenas veraniegas con familias, sombrillas o campings; imágenes que recuerdan a las vacaciones junto al mar de muchas generaciones. En la tienda guarda una caja de postales de València, Alicante y Castellón y otra que lleva precisamente ese nombre. «Son postales que se parecen a fotos que hice en aquel libro».

Aunque por la tienda pasan piezas muy singulares —una foto de Antonio Machín en València de 1970, un cartel de Navajeros o catálogos de exposiciones—, Casino no suele guardarlas demasiado tiempo. Le interesa más el proceso de encontrarlas que conservarlas. «Hubo un cartel de fútbol de los setenta con una foto de Finezas que me gustaba mucho. Lo vendí y me arrepentí». Algo parecido le ocurrió con una fotografía del viejo Mestalla en la que se veía el parque donde estuvo el Rastro y, al fondo, los edificios en construcción de Blasco Ibáñez. Años después volvió a encontrarla y decidió quedársela. «En realidad me gusta más el anhelo de conseguir tal o cual pieza que abrir el cajón para verla».

Gran parte del atractivo de su trabajo está en esa búsqueda constante. «El factor sorpresa, no saber qué vas a encontrar, está muy bien». A veces son los propios visitantes quienes llegan con materiales que creen que pueden encajar en la tienda. Entre las piezas que ofrece también hay fotografías de autores contemporáneos. «De Ricardo Cases, por ejemplo, tengo mucha obra; el tío es productivo y somos colegas».

En marzo Novedades Casino cumple diez años. «Yo flipo con que haya estado viviendo de esto una década. Estoy súper agradecido de que algo que me parece natural sea mi día a día», dice Pablo Casino. En este número de LOCAL comparte también parte de ese universo personal a través del dibujo del sobre que acompaña la revista y de las reproducciones de las fotografías que encontraréis en su interior. «La idea es que la gente se fije en pequeñas imágenes muy bonitas o divertidas que, en principio, no tienen ninguna importancia, pero que al recuperarlas y reunirlas juntas empiezan a ofrecer otras lecturas. Van sueltas en el sobre, sin orden, un poco como cuando te encuentras cosas en un rastro, en una tienda perdida o en esa búsqueda eterna en todocolección a las cuatro de la madrugada. Pueden aparecer en una caja de zapatos sin zapatos, entre las páginas de un libro o en un sobre de revelado con globos de mil colores como el que dibujé para el sobre. La gracia es que cada cual se haga sus propias preguntas y se monte una historia con lo que se ha encontrado, sin más datos. Al final son también algunas de las cosas con las que me divierto buscando: chiringuitos, melones, gente posando con señales, road trips o escenas de Valencia».

En un momento marcado por la presión turística y el mercado inmobiliario, observa la ciudad con cierta preocupación. «No sé si lo que gano como comerciante me sale a cuenta con lo que pierdo como ciudadano». Aun así, defiende la importancia de que sigan existiendo espacios que no respondan únicamente a la lógica del negocio. «Es una pena que no haya más tiendas, no solo la mía, otros sitios que no sean puro negocio. Al final eso hace que valga la pena salir a dar una vuelta».

Para él, la vida de una ciudad también depende de esos lugares que funcionan de otra manera. «Para que la ciudad funcione debe haber cosas que no funcionen. Cosas interesantes, aunque no sean hiperrentables». En tiempos dominados por algoritmos y métricas, recuerda que hay algo que esos sistemas no saben medir: «la autenticidad y la honestidad».

En este LOCAL también nos acercamos a MONTAÑA, la publicación de Nuria Nogués pensada para iniciarse en el trekking. Un proyecto que reúne información esencial para preparar una ruta y vivir la experiencia en la montaña, acompañado de fotografías analógicas tomadas, en su mayoría, en los Pirineos. Una guía concebida como un objeto al que volver antes de cada salida.También nos acercamos a MONTAÑA, la publicación de Nuria Nogués pensada para iniciarse en el trekking. Un proyecto que reúne información esencial para preparar una ruta y vivir la experiencia en la montaña, acompañado de fotografías analógicas tomadas, en su mayoría, en los Pirineos. Una guía concebida como un objeto al que volver antes de cada salida.



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