La publicación Coches y telas, de la fotógrafa Ana Ferràndiz y con diseño editorial de Bianca Cifre, convierte una escena cotidiana de distintas ciudades de Egipto en un libro que reproduce, a través de sus materiales y su ritmo de lectura, el gesto de cubrir.

Cubrir un coche con una tela es una escena cotidiana en distintas ciudades de Egipto. De esta observación parte Coches y telas, el proyecto fotográfico de Ana Ferràndiz que explora cómo un gesto sencillo puede transformar la percepción de un objeto: la tela protege y preserva, pero también oculta, desdibuja la identidad y genera una presencia ambigua. El coche sigue ahí, aunque su forma y su función dejan de ser evidentes.

La publicación traslada esta idea al diseño editorial de Bianca Cifre. Sus 48 fotografías siguen una misma estructura: cada imagen ocupa a sangre la página izquierda, mientras que la derecha permanece completamente en blanco. Esta repetición establece un ritmo constante, casi insistente, que invita a detenerse en las pequeñas diferencias entre las imágenes: las telas, las texturas, el polvo y el entorno. El blanco funciona como una pausa y amplía el tiempo de observación.

La publicación adopta la dirección de lectura de derecha a izquierda, siguiendo la tradición de lectura árabe. Esta decisión forma parte de la experiencia del libro y refuerza su relación con el contexto en el que se realizaron las fotografías.

Un objeto ligero y cotidiano

La materialidad de la publicación también responde a una intención concreta: aproximarse a la apariencia de un periódico. Para ello, se ha elegido un formato A4 y papel offset blanco en toda la pieza, incluidas las cubiertas. El resultado busca alejarse de la idea de un libro como objeto solemne para acercarse a algo ligero, cotidiano y manejable.

La tipografía Amiri, diseñada por el tipógrafo egipcio Khaled Hosny, acompaña esta propuesta. Su carácter serif, sobrio y editorial, vinculado a la tradición tipográfica árabe, permite mantener una única voz gráfica y conectar discretamente el diseño con el contexto de las fotografías.

Una encuadernación que también cubre

La encuadernación es otra parte fundamental del concepto. El libro está formado por pliegos plegados, sin grapar ni coser, sujetos mediante una goma negra. Este elemento mantiene unido el conjunto y, al mismo tiempo, establece una relación directa con las telas que cubren los coches: protege y sujeta, pero no cierra definitivamente.

Como explica Ana Ferràndiz, todas las decisiones formales parten de una misma intención: «trasladar al objeto editorial ese mismo gesto de cubrir y repetir».

En Coches y telas, el diseño de Bianca Cifre no se limita a organizar las fotografías de Ana Ferràndiz. La secuencia, el blanco, la dirección de lectura, el papel y la encuadernación forman parte del proyecto y prolongan su reflexión sobre lo que se muestra y lo que permanece oculto. El libro propone así una lectura pausada en la que las imágenes y el objeto editorial comparten un mismo lenguaje.

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